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Pierde la confianza la Policía Federal

Sin duda alguna son lamentables los hechos presentados en días pasados en Ciudad Juárez, donde no sólo la violencia entre grupos de narcotraficantes da de qué hablar, sino también la imprudencia de elementos de la Policía Federal en sus acciones cotidianas.


Es cierto que no ha sido un desempeño del todo malo el de los agentes, pues hay que reconocer que se juegan el pellejo a diario y sus hechos escandalosos han ido desde las extorsiones a ciudadanos hasta la telenovela de exhibir notados casos de corrupción; basta recordar la paliza que dieron elementos de la corporación federal a ciertos mandos acusándolos de actos de corrupción.
Así pues, en el conflicto que se presentó con estudiantes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, en el que Darío Álvarez Orrantia, estudiante de Sociología, quedó herido de gravedad luego de ser baleado por elementos de la Policía Federal, es una clara muestra de la falta de capacitación de los agentes.
Debemos estar conscientes del grado de estrés que puedan traer como agentes, pues día a día se exponen no sólo al peligro de las balas de grupos de narcotraficantes, sino también de la misma imprudencia de sus compañeros -imagínese viajar en la parte trasera de una pick-up a más de 100 kilómetros por hora, donde tan sólo un leve golpe contra la unidad la puede llevar a volcar. Ahí está el ejemplo de los tres elementos caídos la semana pasada a causa de una volcadura. Independientemente de lo anterior, aun y con las provocaciones de los grupos de estudiantes no es justificación para balearlos si éstos se encuentran desarmados.
La justificación en su momento de la Policía Federal fue que los estudiantes, al momento de la marcha, se encontraban encapuchados, justificación inválida ante una sociedad lastimada por tantos acontecimientos violentos, como para pasar por alto un hecho como el antes mencionado.
La Policía Federal,  podemos decir  al menos en Ciudad Juárez, ha perdido la confianza de la mayoría de las personas, aun cuando a los buenos elementos -que no dudo que los haya- se los lleven entre las patas.
Prudencia debe haber también por parte de los estudiantes que participan en las marchas,  evitando provocar acciones de represión y buscar los objetivos concretos de las protestas, no simples acciones golpistas.
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